viernes, 2 de noviembre de 2007

Diego, va por ti

Diego, te he escrito estas letrillas así, de corrido. Una carta cuyo contenido seguro que conoces y que leerás, como siempre, con esa media sonrisa en la cara mientras ves el fútbol en la tele.

Pájaros de madrugada y el primer alba de noviembre rayando el horizonte. Silencio en la ciudad y una vida quebrada en la soledad rectilínea de un bulevar de provincias. Ululaban las sirenas, sonámbulos en la noche y una quietud tempestuosa de luto.
Un punto blanco en la lejanía, un día funesto encima de las cabezas y la sinfonía del abrazo apenas reparador. Con estas imágenes el hijo de puta del Destino quiso despedirme de ti. No lo consiguió.

La vida se fue en la tiranía del segundo. Tomé tu cuerpo y ya eras parte de mi historia, la de una soledad parecida a la vida donde me sumergiré para siempre, aunque te desobedezca.

En mi memoria, en ese lugar donde la existencia es más digna, tú, hermano, apareces cantándole coplillas a nuestro hermano Bernardo, planeando tu beca para compartirla conmigo y confesándome tu desprecio a la muerte, esa maldita rubia que no ha hecho más que aumentar tu grandeza.

Pero sé, hermano, que te fuiste feliz, canturreando; con el alma ardiendo de dicha por la victoria de tu Madrid y una sonrisa que intuí con certeza cuando me asomé a darte el hasta siempre más amargo. Le dijiste a la Parca que, para huevos, los tuyos; que te ibas para el otro mundo con la confianza altanera de quien se sabe con el cielo ganado.

Por qué, hermano, te fuiste cuando precisaba de tantas noches. Por qué, Diego, tomaste el tren expreso a un vacío que no es sino un recuerdo atronador de multitudes.

Por qué, cabrón, me dejaste tan solo y con esta mala vida, en medio del páramo y con dos botellas

6 comentarios:

Anónimo dijo...

La vida es cruel. Cierto. Pero no siempre. La nuestra, la de los que lo conocemos, no era tal, en parte, gracias a él. Siempre una sonrisa en la cara, una palabra amiga y un abrazo en la recámara. Tantos proyectos, tantas noches por compartir, tantas botellas por derramar... Aún no soy cosciente. Es un mal sueño. Ya hablamos Hermano. Mora.

Bal dijo...

Que gran homenaje y despedida a un amigo que lo dio todo contigo.

Me he emocionado al leerlo, espero que poco a poco la realidad y el día a día vaya quedando más patente y poco a poco aunque nunca caiga en el vacío del olvido, salgas adelante.

Aquí seguimos en la lucha

Sergio dijo...

Diego, ya sabes que estés donde estés te estaré añorando.

El Madrid y el rap, dos vicios que los dos compartíamos y que espero sigas teniendo en el otro lado.

Los recuerdos no se olvidan. Para siempre. Sergio.

JAVIER MANCERA ARANDA dijo...

que decir solo sentir un beso jesus adelante

Anónimo dijo...

Cuesta creer que no vuelva a andar por los pasillos de la Facultad, como hizo aquel día... Pero nunca morirá en la memoria de sus amigos, porque era especial y lo seguirá siendo por siempre. No le conocí lo suficiente y ojalá lo hubiese hecho, pero siempre me pareció despierto, juerguista, listo... mi predilecto.

Anónimo dijo...

Vaya... Una casualidad hizo que entrara aquí, como la que se llevó a Diego...
Muy bonita la carta, emocionante más bien.
Jesús, mucho ánimo.
Méjico fue nuestra despedida...
Un beso desde Madrid. (Lara)