
José Tomás bordaba la tauromaquia de la sangre y la arena en el coso de la Malagueta, y una afición poco malagueñista, entendida, con las alfombrillas de diseño y los puros nevados de ceniza, aplaudía la torería sobria de un castellano que convirtió el valor en pellizco poético. El arte de la Fiesta es efímero, pero Tomás inmortalizó la valentía en la enciclopedia del capote cargado de futuro.Los tendidos se enseñoreaban al ser una plaza de primera, el respeto volvía por el viejo coso a los pies de Gibralfaro y la bulla del centro cedió cuando el de Galapagar imaginó por chicuelinas a unos Cuvillos enrazados que devolvían a Málaga al epicentro de la torería.
José Tomás llegó, vio y triunfó con un mechón blanco en la cabellera, signo inequívoco de una genialidad que no es de este mundo. Durante toda la Feria, Málaga se convertía en un despropósito de aficionados sudorosos, pero llegó el espada madrileño a devolver el fuego a los hombres y la ilusión al proletariado, que siempre quiso ser maletilla espontáneo de las puertas grandes.Con el triunfo agónico, épico y trágico de Tomás, Málaga lograba el perdón de los pecados de su Feria, ese desfile del mal gusto que convierte este villorrio marinero en la capital europea del mal gusto. Acaban diez días de una diversión insana en la que la estética del quinqui ha triunfado por encima del decoro. El malagueño es majarón, nos lo ilustró magistralmente Vázquez, y bastante hortera.
Las amistades, que vienen de fuera en ferias, siempre desconfían de un centro lleno de matarifes y una posmodernidad entendida como apología de lo suburbial. El calor recalentado y el griterío entre la Plaza del Carbón y la entrada de Larios nos separan, definitivamente, de ser una Salzburgo del Sur. En fin, se apaga otra Feria en la que vivimos tan peligrosamente como nos dejó esta ciudad. Al menos, eso sí, tendremos en el paladar el sabor salado del poema de José Tomás, que tanto molesta a esos ociosos que se dicen `antitaurinos´ y que quisieron hacer algo de ruido justificando lo injustificable de su pensamiento vacío, progre y equivocado.
Esta Feria y esta Málaga, por favor, devuélvanla a los corrales.
1 comentarios:
Genio y figura.
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